sábado, 12 de mayo de 2018

Ana de Roberto Santiago

La sinopsis del libro presentado un thriller jurídico me llevó a zambullirme ilusionada en su lectura.  Encontré opiniones del libro que respaldaban su calidad  y el buen trabajo por parte de Roberto Santiago en la creación del personaje de Ana, eran unánimes. Una mujer  ambivalente,  complicada, incluso advertían que podía caer mal. Pero que estábamos ante alguien difícil de olvidar. 
 Pues bien yo no tengo esa visión del personaje. A mí me parece que está inflado con recortes de rasgos de personajes, clichés de lo que se espera en personalidades difíciles. Ana se define a ella misma ( la narradora en todo momento es ella) como dura, superviviente a su caída en desgracia, nada sentimental y se compara con Rocky Balboa. Si, el personaje de las películas, el boxeador. Y lo hace sin empacho porque al igual que su referente, ella sabe encajar golpes y levantarse después.
En la novela pasan muchas cosas. Lógico, son 861 páginas. Pero que cuadren las historias que gravitan alrededor de la preparación de una querella criminal por parte de la protagonista ya es otro tema. 

Sinopsis del libro (extraído de Lecturalia) 

Años atrás, Ana Tramel fue una brillante penalista a la que se disputaban los mejores despachos. Un oscuro suceso en su pasado cambió su vida y ahora pasa sus días entre recursos administrativos en un mediocre bufete, ahogándose en un vaso de whisky.
Casadellibro.com 

Pero su vida da un vuelco cuando su hermano Alejandro, con el que no habla desde hace cinco años, la llama angustiado. Ha sido detenido por el asesinato del director del Casino Gran Castilla.

Ana pide ayuda a su jefa y vieja amiga, Concha. Necesita la estructura y recursos del despacho para llevar adelante una defensa en la que tiene prácticamente todo en contra.

Acompañada de un peculiar equipo (un viejo investigador, una abogada novel y un becario ludópata) se enfrentará a las grandes empresas del juego.
elmundo


Ana, un thriller absorbente protagonizado por una mujer inteligente pero acabada, brillante pero autodestructiva, única.

Impresiones personales

Ana en su pasado fue una estrella de la abogacía pero actualmente trabaja recurriendo  multas. Su rutina de trabajo y de consumo desmedido de alcohol y opiáceos se ve sacudida cuando su hermano Alejandro le pide que lo defienda por asesinato. 
Ella acude al lado de su hermano . Todo apunta a que efectivamente su hermano ha cometido el crimen. La desgracia del hombre obedece a la adicción al juego y que los dueños del Casino Castilla, donde es habitual verle , lo tienen acorralado.


No se ha recuperado Ana de la extrema situación que acaba de conocer , cuando otra novedad le espera: su hermano se ha quitado la vida.
En un principio no acepta defender la causa de su hermano Alejandro pero la situación es lastimosa.
A la joven viuda, es decir su cuñada, le reclaman una cantidad desmedida en concepto de deudas. La chica es extranjera y madre de un niño pequeño, parece un pajarillo caído del nido. Con esto y la injusticia que ha sufrido su hermano, un hombre enfermo por la ludopatía ; se va a despertar en Ana su instituto justiciero.

El que tiempo atrás la condujo a ser un azote en los tribunales. Con sus nulos recursos, apoyada en su amiga Concha y una  compañera novata del despacho donde trabaja trabaja actualmente , va a acometer la defensa de los intereses de su cuñada y de su sobrino.
El camino hasta el juicio será arduo. Muchos inconvenientes encontrará nuestra Ana por el camino hasta poder presentar su alegato final ante el juez.
El autor no le ahorrará a su heroína, engaños, traiciones, hasta su integridad física, correrá grave peligro.
Junto a Ana hay una serie de personajes que la complementan . Personajes también, algunos de ellos de discutible solvencia para la historia. 
Si os decidís a leer el libro os dejo que desbroceis vosotros el amplio número de páginas. Más bien esta reseña tiene su razón de ser, en poner de manifiesto puntos que me desconciertan e igual,  alguien más, tiene la misma incomodidad que yo al terminar el relato. Poneos   cómod@s que empiezo.

Ana asevera muchas muchas cuestiones, sobre todo acerca de ella,con endebles asideros. Que lo cuente ella ya es suficiente. Algo así como " porque yo lo valgo". 



El que fuera una mujer bajo el sometimiento de las adicciones para mi le daba atractivo al personaje. Ella cuenta que toma cantidades ingentes de opiáceos y los hidrata con alcohol pero, salvo enumerar una retahíla de nombres de medicamentos, no penetra más en el tema..
Tiene momentos de agobio y se da un atracón que la llevan a estar desconectada unos días, pero después de este abandono a las pastillas, no hay ningún problema. Ella no pierde el ritmo. 
Es una drogadicta intermitente y eso sabemos que no funciona así. Una mujer hundida en un infierno de adicciones es más que unas marcas de benzodiacepinas. 
Otra realidad aplastante es que para obtener justicia,  hace falta mucho dinero. Tener esto te abre la posibilidad de bucear en busca de trapos sucios de nuestro oponente, informadores, contar con personal que recopile jurisprudencia…
Aquí tiene trabajo el escritor para justificar como se va a llevar a cabo todo esto. Aquí, algunas de sus soluciones. 

Ana contacta con el prestamista de cabecera  del  hermano. Por cierto un prestamista atípico porque no cobra intereses por sus préstamos.
El encuentro con este indeseable , no ocupa muchas páginas.
Nos hemos olvidado casi de él cuando Ana piensa que es apropiado  pedirle una gran suma de dinero. Sus exiguas reservas  se han acabado.
Las condiciones que le plantea la mujer son : Se lo devolverá con un incremento del diez por ciento, si gana la indemnización. El Argentino, que así se le conoce, accede y se lo argumenta con que confía en ella porque es adicta y eso le va a hacer ganar.
La mujer lo agradece amenazándole ( sic ) : Sí  llego a la conclusión de que tu también exprimiste a mi hermano, iré a por ti con todas mis fuerzas...
El , no se inmuta. Nada de  tomarlo a mal . Le deja la pasta sin problema. Entre esto y que no cobra intereses, el Argentino es un sol.
Ana tiene un investigador al que recurre para el caso. Es un antiguo conocido. El tipo es muy bueno y bastante caro. Pero  sus averiguaciones son oro. De como las consigue o que hace para conseguirlas ni una palabra. 



Más acerca de la estructura en la que se va a apoyar Ana. 
Justo cuando salta lo del hermano, le va a pedir a su amiga Concha que le de cobertura en el despacho, en el de recurrir multas. Pero la amiga confiesa que va despedir a todo el equipo, dos abogados, la recepcionista y la propia Ana. 
Ella no se rinde : aún conserva su despacho de antes. Está muy abandonado. Archivadores muy vacíos, una pizarra Vileda y un par de sillas. " Mañana pasaremos a comprar algo más en una tienda de material de oficina..." anuncia resuelta Ana. Lista la base de operaciones de nuestra abogada favorita.
Los antiguos compañeros van a trabajar gratis, suponemos que no se resisten a formar parte de la proeza que la protagonista está a punto de emprender. La puesta en marcha del  despacho, es un hecho. 
Abogados en condición de desempleo, estáis tardando. 
Hasta aquí, no me extiendo más. La novela hace aguas muy pronto y no se remedia. Al engarce de historias secundarias con la medular le falta precisión.
También pasa factura, el empeño del autor de que todo pase por el personaje principal, consigue que se te atragante. Hubiera sido una buena opción explorar otras posibilidades con los demás personajes. 




 







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